lunes, 1 de diciembre de 2008

Sin querer queriendo

Fue sin querer. Eran las diez y yo estaba encerrado en el local desde las 2 de la tarde y con ganas de irme. Para colmo había venido El Negro, amigo de años, y daba para cerrar y quedarse charlando un rato, olvidarse del opio interminable que había sido ese martes.
Cuando ya estaba ordenando todo y pidiéndole amablemente que se retiraran a los dos colgados que aún permanecian en las pc fue que sucedio: de pronto entraron dos personas a comprar pavadas del kiosko, a su vez otro tocando el timbre para que lo atienda por la ventanita y uno mas que pretendia hablar por telefono. "¡Tienen que venir todos a última hora, me quiero ir de una vez!", dije en voz alta y con una dicción perfecta como pocas veces tuve en mi vida. La señora que estaba enfrente mío me miró fijo. Yo la mire, corrí la mirada como si no hubiera pasado nada, atendí al cliente que todavía esperaba en la ventanita y cuando volvi a darme vuelta ella seguía con la vista fija en mis ojos, con una intensidad inquietante. "¿Lo dice por mi?", preguntó con tono firme. "No, no lo digo por nadie", conteste lo mas cortante que pude y seguí atendiendo a los que quedaban. Al rato ya no quedaba nadie en el local, pude bajar la cortina y cerrar. La señora se fue algo indignada y molesta, aunque no dijo nada mas.

Si, se me escapó la expresión y no debí haberlo dicho, pero despues de estar todo el día sin hacer nada, que no entre casi nadie y que en el preciso momento en el que estas por irte caigan varios clientes de golpe da mucha bronca y de eso te das cuenta cuando estas del otro lado. Vos queres tu paquetito de cigarrillos, llamar a tu tía Polola porque justo te acordaste de que la tenes arrumbada en un riconcito de tu memoria y hoy era su cumple, o comprarle un chocolate a tu novia con la inscripción "vos sabes por que" después de haberte mandado alguna cagada y no te importa si son las diez de la noche, las cuatro de la mañana o si yo estuve ocho horas mirando una pared blanca como un preso, total el cliente siempre tiene la razon, no? Sí, tiene la razón, pero la próxima vez podría tener razón un ratito antes de que yo esté por cerrar.

4 comentarios:

Cecil dijo...

hace un par de años, mi hermano y yo teníamos un bar. nos pasábamos horas mirándonos las caras y en 18:30 [cerrábamos a las 19] se llenaba de gente que quería comer. es un hecho de la vida.

ahora, no se reprima. es perfectamente lógico expresar sus sensaciones. yo les digo a mis alumnos cosas como: dejá de hablarme porque no te aguanto más, por ejemplo, y nadie se ha quejado [todavía]. no es diplómatico, pero libera y ahorra terapia =P

besos

Monegasco dijo...

cecil: si por supuesto, no me arrepenti ni me arrepiento, me salio decirlo y lo dije. despues de todo un dia lidiando con los clientes a veces uno se pudre jee...

y si, es ley, todos los dias lo mismo, esta cerrado, persiana baja, lo que quieras, y siempre hay alguno que pretende que abras todo el local para venderle algo o llamar a su mama...

besos!

Javier dijo...

ah, es la típica... me pasaba también cuando laburaba en la pizzería y en la casa de computación...

todo mundo se acordaba de la existencia de la fainá y de los diskettes de 5"1/4 a las 23 y a las 19hs respectivamente... :S

Abrazo!

Monegasco dijo...

javi: al menos veo que no soy el unico que sufre este tipo de 'atentados' por parte de los clientes... ahora me quedo mas tranquilo!!!

saludetes puchi