miércoles, 6 de febrero de 2008

Carta a la mujer perdida

Tan solo tuve que mirarte una vez para darme cuenta de que eras como esas frutas que se saborean sin probarlas, que basta una mirada para poder sentir el dulce entre los labios, como esas especies delicadas y refinadas, para las cuales el gusto y el tacto se reservan para el momento culmine, para terminar de llenarse los sentidos...El simple movimiento de tus formas delatan un nucleo poderoso y tentador, una figura inolvidable e irresistible,un sacudon a los sentidos, un despertar a lo nuevo, al tesoro encontrado, a la certeza de que la perfeccion que se escondia en el fondo de los deseos existe y mejor aun, fue descubierta...Y todo sin buscarlo, como los milagros mas maravillosos, simplemente suceden, se posan frente a nuestros ojos para que nos rindamos ante ellos... Simplemente hizo falta acercame a tu cielo para saber que tu boca era la puerta de un tiempo tan dorado y brillante como para iluminar esta ceguera, para llenar de latidos esta olvidada maquina de sensaciones y que esas sensaciones enciendan una hoguera en mis venas... me bastara con entrar en tus ojos para poder cerrar los mios sin temor... si pudiera robarte una mirada no me importaria no ver nunca mas a nadie... que lejos estas, como se llegara hasta vos? cada vez que te recuerdo siento que me estoy perdiendo algo maravilloso...

5 comentarios:

Agustina dijo...

Si le sacas la última oración a este texto, contrasta (y mucho) con el anterior

norber dijo...

Y si, son momentos muy distintos en la vida, por suerte las cosas cambian...

Besos, gracias por leer!

Javier dijo...

¿Qué cómo llegar hasta vos? Tomate el 146, querido.

norber dijo...

jaa si puede ser que ese bondi me lleve pero no tengo ni idea donde esta la mina!

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

Bueno, pero todo cambia, o todo llega en el momento justo. Besos. :)